
20 FEB, 2025

Autor: Audun Wickstrand-Iversen, gestor del DNB Fund Disruptive Opportunities
La economía espacial ha dejado de ser un dominio exclusivo de Estados Unidos para convertirse en una lucrativa industria comercial. Con un valor de mercado estimado en 500.000 millones de dólares y proyecciones que superan los 1,8 billones de dólares para 2035, el espacio se perfila como una de las industrias con mayor potencial de crecimiento para la próxima década. Según Audun Wickstrand-Iversen, gestor de carteras de DNB AM, “este crecimiento está impulsado por avances tecnológicos como los cohetes reutilizables, la tecnología satelital y los proyectos espaciales comerciales.”
SpaceX ha demostrado la viabilidad económica del sector espacial. La compañía cerró el 2024 con 4,6 millones de suscriptores a su servicio Starlink, un aumento de 600.000 clientes en sólo tres meses. Este crecimiento demuestra el papel clave que juegan los satélites en la transformación digital global y el desarrollo de nuevas oportunidades de inversión.
Para los inversores, las oportunidades más prometedoras se concentran en tres áreas: las industrias basadas en satélites, la infraestructura espacial y las tecnologías futuras.
A pesar del entusiasmo en torno a la economía espacial, el sector enfrenta importantes desafíos. Los altos costes de desarrollo y los estrictos marcos regulatorios pueden frenar el ritmo de crecimiento. La asignación de frecuencias de radio, controlada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), es un factor crítico que puede condicionar la expansión de las redes de satélites. Además, la incertidumbre geopolítica y los retrasos en el desarrollo tecnológico añaden una capa adicional de riesgo.
A pesar de ello, el sector de lanzadores espaciales continúa evolucionando con empresas como Rocket Lab y SpaceX, que han reducido significativamente los costes de acceso al espacio y, por otra parte, la exploración espacial sigue atrayendo inversiones. Intuitive Machines colabora con la NASA en misiones lunares y proyectos en Marte, mientras que Blue Origin avanza en su visión de colonización espacial a largo plazo.
Aunque la industria espacial está en la cúspide de un enorme crecimiento y ofrece una amplia gama de oportunidades para los inversores, Audun Wickstrand-Iversen apunta que “sigue siendo un entorno de alto riesgo caracterizado por los elevados costes de innovación y los desafíos normativos”.