
2 JUN, 2025

Autores: Lei Qiu, Chief Investment Officer, Thematic Innovation Equities, y Wentai Xiao, Senior Research Analyst, Thematic Innovation Equities, de AllianceBernstein
La renta variable del sector tecnológico se ha visto asediada por la volatilidad del mercado a principios de 2025 y las acciones relacionadas con la inteligencia artificial (IA) se han llevado la peor parte. El entusiasmo por las empresas tecnológicas de IA comenzó a decaer tras la presentación en enero del revolucionario DeepSeek y ha seguido haciéndolo con la incertidumbre provocada por los aranceles.
Creemos que estas turbulencias terminarán disminuyendo y algunos de los factores temporales que contribuyen a la inestabilidad actual en los mercados se corregirán. Entre tanto, la gran convulsión de las tecnológicas podría ofrecer oportunidades interesantes para los inversores a largo plazo, siempre que sepan dónde mirar.
¿Qué ha impulsado las revoluciones tecnológicas en lo que va de siglo? Las décadas de globalización del comercio han permitido una reducción de los precios de los insumos para los bienes de consumo: desde ropa y calzado, hasta muebles y productos electrónicos. A su vez, los gigantes digitales han sido capaces de proporcionar redes para comercio electrónico, pagos y publicidad basándose en modelos de negocio poco intensivos en capital. Esto se debe a que sus ventajas insuperables estaban garantizadas gracias a unos efectos de red (valor que aumenta cuantas más personas utilizan un producto o servicio) digitales y no físicos.
No obstante, el mundo está cambiando. Las transformaciones geopolíticas y la rápida innovación tecnológica están impulsando la inversión de las empresas, ya sea para reconfigurar sus cadenas de suministro o para construir centros de datos de IA de última generación. En resumen, ahora vivimos en un mundo cada vez más intensivo en capital. Esto plantea nuevos interrogantes para los inversores, como, por ejemplo, quiénes serán los futuros líderes tecnológicos y qué empresas lograrán sólidas rentabilidades del capital invertido (ROI), nuestro indicador predilecto de la rentabilidad empresarial.
En última instancia, creemos que todo dependerá del poder de fijación de precios. A nuestro juicio, las empresas con poder de fijación de precios serán las claras ganadoras en un mundo cada vez más intensivo en capital.
Estas empresas tienen tres características principales:
Creemos que las empresas que cumplan estos criterios estarán mejor posicionadas para obtener una ROI sólida. También consideramos que el mercado está generalmente dispuesto a pagar múltiplos elevados por empresas que registren mayor rentabilidad.
No obstante, para identificar a los ganadores, los inversores deben examinar qué clase de rentabilidades obtendrán las empresas de manera regular a largo plazo, no sus ingresos actuales. A nuestro juicio, los inversores no deberían penalizar a las empresas por las inversiones estratégicas que realizan hoy, y tampoco deberíamos recompensar a aquellas que obtienen «beneficios ilusorios» por una falta de inversión crónica. En este análisis es fundamental entender el futuro poder de fijación de precios de una empresa.
Esto resulta especialmente importante en el sector tecnológico, que es el que presenta la mayor dispersión de rentabilidades del capital invertido. Esto se debe a que las recompensas —por ejemplo, invertir de forma adecuada o liderar un ciclo de productos— son las más elevadas en un sector que cuenta con el mayor nivel de innovación. Del mismo modo, las penalizaciones por la falta de inversión son también las más fuertes.

Dicho de otro modo, en ningún otro sector es tan importante determinar el futuro poder de fijación de precios como en el tecnológico. Esto subraya la importancia de recurrir al análisis fundamental y a gestores activos competentes. Al fin y al cabo, cuanto mayor es el ritmo de innovación y disrupción, más importante es para las empresas —y los inversores— no equivocarse.