
17 MAR, 2026

Autor: Kevin Net, responsable del área de Asia de La Financière de l'Échiquier
Muchos pronosticaban un año difícil en los mercados emergentes en 2025 con el regreso de Donald Trump y sus políticas America First, pero la realidad ha sorprendido. Con una subida del 31% en dólares, el índice MSCI Emerging Markets ganó un 11% más que los mercados desarrollados1. Más allá del acto reflejo consistente en comprar emergentes cuando el dólar retrocede, ahora parece que los inversores perciben estos mercados como ganadores estructurales en un mundo multipolar. Un movimiento táctico que perfectamente podría transformarse en una asignación estratégica a largo plazo.
La aparición de un nuevo orden económico multipolar ofrece a los países emergentes la oportunidad de diversificar sus alianzas. Casi el 50% de sus exportaciones tiene como destino actualmente otros países emergentes, frente a algo más del 30% hace diez años2. Los acuerdos comerciales, tan preciados para Trump, se han multiplicado entre los países emergentes, pero también con las economías desarrolladas y prueba de ello es el acuerdo histórico rubricado recientemente entre la Unión Europea y la India. China, que ya es el primer socio comercial de Brasil, ha estrechado sus lazos en un contexto de tensiones con Washington. Durante la visita de Lula a China el pasado mes de mayo, se firmaron una veintena de acuerdos con Xi Jinping, en sectores clave, para los próximos 50 años. Este viaje también se ha traducido en inversiones chinas por valor de unos 27 000 millones de reales3.
Paradójicamente, las barreras aduaneras estadounidenses han acelerado la innovación en los países emergentes. Privada de acceso a las tecnologías de vanguardia, China ha intensificado sus esfuerzos para compensar su retraso. La aparición de Deepseek en 2025, percibida como una alternativa creíble a OpenAI, ha supuesto un auténtico shock para los inversores. China parece haber tomado ventaja en la robótica humanoide: de cada cinco de humanoides vendidos en 2025, cuatro fueron de fabricación china4. Paralelamente, las ambiciones tecnológicas estadounidenses hacen aún más indispensables a las empresas coreanas y taiwaneses y, en este sentido, Washington está subvencionando la implantación de TSMC, Samsung Electronics y SK Hynix en su territorio.
Con casi dos tercios de la población del planeta, los países emergentes cuentan con un mercado interior ingente, capaz de amortiguar una ralentización del comercio mundial. También han sido testigos de la aparición de una clase de inversores nacionales que sostiene sus mercados. En la India, más del 20% del mercado de acciones ya está en manos de los inversores particulares nacionales, frente a un 5% hace diez años5.
A estos elementos estructurales se suman factores coyunturales, como los nuevos descensos previstos del dólar, la escasa representación que siguen teniendo los mercados emergentes en las carteras de los inversores internacionales, unas valoraciones que se mantienen en niveles atractivos y un crecimiento de los beneficios previsto en 2026 de más del 20%6.
Si bien su contribución a la economía mundial es cada vez mayor (60% del crecimiento mundial hasta 2030, según el FMI), el peso de los mercados emergentes en los índices mundiales sigue todavía por debajo de su importancia real en un mundo multipolar. Las evoluciones recientes sugieren que los inversores internacionales han tomado buena nota.
1 Bloomberg, 12/2025.
2 FMI, 08/2025.
3 Gobierno de Brasil, 06/2025.
4 Omdia, 01/2026.
5 AMFI (Association of Mutual Funds in India), 09/2025.
6 IBES, enero de 2026.