
22 SEPT, 2025
Por Muzinich & Co.

Autores: Rafael Torres, Co-Head Private Debt Pan-European
A pesar de la inestabilidad geopolítica y de episodios puntuales de volatilidad en los mercados, la financiación directa a compañías en el lower middle market europeo sigue mostrando un perfil resiliente durante 2025. El volumen de operaciones se mantiene estable, la dinámica en la captación de capital es positiva y, además, estructuras como las evergreen están reforzando el atractivo de esta clase de activo.
Las dudas en torno a la política comercial de Estados Unidos y al impacto de los aranceles han suscitado inevitablemente preguntas sobre sus posibles efectos en la deuda privada europea. Sin embargo, el carácter fundamentalmente doméstico y regional del lower middle market europeo ha hecho que, hasta la fecha, se haya percibido muy poca —si alguna— disrupción. La ralentización en la generación de oportunidades observada en abril y mayo respondió a factores estacionales, como los días festivos, y no a cuestiones de política económica, mientras que en junio y julio se produjo una fuerte recuperación de la actividad.
En el segmento en el que estamos especializados, el lower middle market, hemos seguido observando un volumen constante de oportunidades, con mayor dinamismo en mercados como Francia, Italia y España, aunque en el Reino Unido la actividad ha sido algo más moderada. Pese a la incertidumbre política y a los retos macroeconómicos actuales, la ausencia de una desaceleración en la actividad de operaciones refleja la resiliencia y la madurez de esta clase de activo.
Dicho esto, el volumen de nuevas operaciones tras el parón veraniego, permitirá tomar el pulso al mercado. Una prolongación de las disputas arancelarias podría generar cierta cautela, especialmente entre las compañías con cadenas de suministro internacionales; sin embargo, en el lower middle market con foco doméstico y regional, seguimos viendo una dinámica sólida.
Las condiciones para la captación de capital en Europa, han ido mejorando a lo largo de este año de forma lenta pero constante. Un primer factor que ha contribuido a ello, ha sido la reactivación de la actividad de fusiones y adquisiciones: a medida que los inversores reciben distribuciones procedentes de desinversiones, reasignan este capital a estrategias privadas. A esto se suman los cambios en las expectativas sobre los tipos de interés, que han influido en las decisiones de asignación de capital: en un entorno de tipos más bajos, los inversores tienden a buscar estrategias ilíquidas con mayores yields que les permitan alcanzar sus objetivos de rentabilidad.
Cabe destacar que el interés de los inversores internacionales por la deuda privada europea sigue creciendo, especialmente desde Asia y Oriente Medio. En parte, este fenómeno se explica por el ajuste de carteras de los inversores institucionales, que están reduciendo su exposición a activos norteamericanos. Aunque está por ver si se trata de un movimiento táctico o de un cambio estructural a más largo plazo, la tendencia ya ha generado nuevas relaciones y ha diversificado las fuentes de capital para los gestores europeos.
La combinación de un flujo sostenido de operaciones, retornos competitivos y beneficios de diversificación está contribuyendo a mantener la confianza de los inversores. La prima de iliquidez en la deuda privada sigue siendo atractiva y constituye una ventaja relevante, incluso aunque en ocasiones la competencia en el segmento upper mid-market llegue a comprimir los precios hasta niveles próximos a los préstamos sindicados. En el lower middle market, donde la competencia es menor y las operaciones suelen mostrar una correlación más baja con los mercados públicos, esa prima se ha preservado en gran medida.
El auge de la inteligencia artificial (IA), presente ya en prácticamente todos los ámbitos, se ha convertido también en un factor cada vez más relevante en el análisis crediticio. Desde la perspectiva de los prestamistas, la IA se evalúa sobre todo como un posible riesgo, dada su capacidad para alterar determinados modelos de negocio. Algunos sectores, como los servicios de traducción, ya se han visto claramente impactados, pues la tecnología ha restado competitividad a las soluciones tradicionales. Y aunque la IA pueda aportar eficiencias operativas a muchas compañías, para los prestamistas lo esencial es identificar en qué casos podría erosionar progresivamente los ingresos o los márgenes.
El contexto macroeconómico sigue influyendo de manera relevante en los procesos de originación. La volatilidad, aunque es una fuente de incertidumbre, puede resultar positiva para los prestamistas privados, ya que genera oportunidades cuando los bancos se retiran. Esta dinámica se hizo visible, aunque de forma breve, durante el episodio arancelario de abril, cuando los prestamistas tradicionales adoptaron una postura más cautelosa. En esos periodos, los proveedores de crédito privado suelen beneficiarse de un mayor volumen de originación y de mejores condiciones. En términos más generales, son los acontecimientos inesperados —más que los movimientos predecibles de los tipos de interés— los que tienden a generar más oportunidades.
Desde la perspectiva de la gestión de carteras, la normalización de los tipos de interés no ha reducido la prima de iliquidez. Para aquellos inversores que aspiran a obtener umbrales mínimos de rentabilidad, la deuda privada sigue siendo una alternativa atractiva, especialmente en un contexto de tipos más bajos, en el que los mercados de crédito público tienden a ofrecer yields más limitados.
Uno de los cambios más relevantes de los últimos años ha sido la progresiva adopción de estructuras evergreen en mercados privados. Estos vehículos permiten mantener el capital invertido de forma indefinida, ofreciendo a los inversores una exposición continua. Para los inversores institucionales que confían en la estrategia y la filosofía de inversión de un gestor, el atractivo reside en la reducción de la carga administrativa que implica la reinversión.
Las estrategias evergreen pueden nacer ligadas a un fondo cerrado ya existente (estructura feeder), funcionando inicialmente como vehículos complementarios, con el potencial de evolucionar con el tiempo, hasta convertirse en estructuras independientes. Por este motivo, los gestores están optando cada vez más por desarrollar estas estructuras en paralelo a sus fondos cerrados tradicionales.
Es importante destacar la diferenciación entre los fondos de crédito privado evergreen y las estructuras semilíquidas. En un fondo evergreen de deuda privada, el capital permanece plenamente invertido y los reembolsos se gestionan a lo largo de un periodo plurianual tras la decisión de salida. Esto contrasta con los fondos semilíquidos, que ofrecen una liquidez más frecuente y mecanismos de valoración distintos, pero que también incluyen activos públicos junto a los privados para facilitar esa liquidez adicional. Esta diferenciación resulta esencial para alinear las expectativas de los inversores con el diseño de la estrategia.
Aunque en teoría los modelos evergreen podrían llegar a sustituir a los fondos cerrados o con vencimiento fijo, las preferencias de los inversores siguen siendo heterogéneas. Algunas instituciones valoran la vida finita y la devolución de capital propias de las estructuras cerradas, mientras que otras se inclinan por la permanencia y la flexibilidad de los compromisos evergreen.
El mercado europeo de deuda privada en el segmento del pe middle market se encuentra en un punto en el que confluyen resiliencia, capacidad de adaptación e innovación. Aunque la incertidumbre macroeconómica y geopolítica seguirá siendo relevante, los factores que impulsan la generación de operaciones, la demanda inversora y la evolución de las estrategias mantienen su solidez.
El mayor protagonismo de las estructuras evergreen, la capacidad de aprovechar episodios de volatilidad como fuente de oportunidades y la entrada de capital internacional apuntan a un mercado no solo capaz de resistir los desafíos, sino también de capitalizarlos. Para los inversores que aspiran a obtener yields estables, diversificación y una probada capacidad de adaptación al cambio, esta clase de activo seguirá siendo, en nuestra opinión, una alternativa de inversión atractiva en los próximos años.