
21 ABR, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

El segundo trimestre de 2026 arranca con los mercados financieros atrapados entre tensiones geopolíticas, incertidumbre sobre el crecimiento y un renovado protagonismo de la inflación y los bancos centrales.
En este contexto, las firmas de inversión están ajustando sus estrategias y coinciden en un mensaje clave: el ciclo actual exige un enfoque más selectivo, flexible y alejado de las aproximaciones tradicionales. Desde la apuesta por renta variable con sesgo regional y de estilo hasta la redefinición del marco estructural de inversión o las oportunidades en renta fija ante un posible giro en el crecimiento, GVC Gaesco, Miraltabank y Mediolaum International Funds trazan sus principales claves para navegar un mercado cada vez más condicionado por factores políticos, energéticos y macroeconómicos

GVC Gaesco apuesta por una visión positiva en renta variable, apoyada en un binomio rentabilidad/riesgo, aunque con un enfoque selectivo. En este sentido, la firma aboga por la construcción de carteras en las que primen Europa, Japón y países emergentes, frente a una postura más prudente en Estados Unidos. Además, muestra una inclinación por el value frente al growth y por compañías de menor tamaño y con factor quality, así como por una mayor exposición a empresas que aportan rentabilidad vía dividendos.
Respecto a la selección de sectores, la estrategia pasa por combinar exposición a sectores cíclicos y ligados a servicios, como el turismo; con una preferencia por financieros y sectores más estables como utilities. Asimismo, incorpora temáticas de medio plazo como renovables o infraestructuras y mantiene cautela en negocios muy intensivos en inversión, como los centros de datos; e infrapondera la energía tradicional, aunque con cierta exposición táctica en el sector auxiliar del petróleo.
En un entorno de mercado previsiblemente volátil, los expertos de GVC Gaesco han subrayado la importancia de la gestión activa para el segundo trimestre del año que aúne una buena selección de compañías con el aprovechamiento de las caídas del mercado para mejorar la rentabilidad.
Asimismo, durante la presentación han remarcado que “la subida del precio del petróleo provocada por la irrupción de la guerra con Irán no ha alcanzado los niveles que podrían dañar al crecimiento económico mundial, por lo que estimamos que la actual situación es meramente coyuntural”.
En cuanto a la renta fija, mantiene un tono de prudencia estructural, con una preferencia por duraciones medias en EUR y cortas en USD, junto con la directriz de evitar duraciones largas en ambos bloques en aras de controlar la volatilidad de la cartera. En crédito, apuestan por calidad y liquidez, priorizando deuda soberana frente a crédito corporativo y, dentro de este último, por el investment grade frente a high yield.
En el ámbito de divisas, el posicionamiento se orienta a una reducción de exposición al USD frente al EUR y a una posición larga en JPY frente al EUR. Por su parte, la estrategia en activos alternativos mantiene la sobreponderación en retorno absoluto cuantitativo como elemento de diversificación y estabilización de la cartera.

Miraltabank señala al segundo trimestre de 2026 como un periodo condicionado por el aumento de la tensión geopolítica, el repunte de la volatilidad y la vuelta del debate sobre inflación, crecimiento y tipos de interés. En este contexto, la entidad defiende que el marco de inversión ha cambiado de forma estructural y que la seguridad económica ha pasado a condicionar cada vez más las decisiones de política industrial, energética, tecnológica y de asignación de capital.
El mercado se enfrenta a una nueva etapa caracterizada por un entorno multipolar, una mayor fragmentación y un protagonismo creciente de los estados. En este escenario, la firma resume su enfoque con una idea central: la seguridad se ha convertido en un vector prioritario frente a la lógica económica tradicional. Este cambio obliga a abandonar una lectura puramente indexada o factorial de los mercados y a reforzar la gestión activa, el control del riesgo y la selección temática. "Estamos entrando en una fase de mercado en la que la seguridad económica, la soberanía energética, la deflactación, la reindustrialización y la reasignación global del capital pesan cada vez más en las decisiones de inversión", sostiene Fuertes.
En línea con ese diagnóstico, Miraltabank identifica tres grandes motores estructurales de inversión:
La entidad subraya el papel de Europa dentro de este proceso de transformación. En su análisis, el marco europeo combina una elevada densidad regulatoria con un volumen relevante de financiación pública y privada orientada a reforzar la soberanía energética, digital y de defensa. Dentro de esta tesis, Miraltabank pone el foco en áreas como redes, utilities, renovables, industria, materiales y recursos estratégicos.

Fue un comienzo constructivo del año en los mercados globales de bonos. La caída de la inflación generó expectativas de menores tipos de interés, lo que llevó a una disminución de los rendimientos de los bonos. Sin embargo, marzo volvió a ver cómo la geopolítica dominaba los mercados y creaba volatilidad. El año pasado fue la disputa arancelaria entre EE. UU. y China. Hoy son Irán y el petróleo. Los mercados han tenido un recorrido muy agitado durante el último mes: el petróleo al alza, la política monetaria reajustándose, rendimientos de bonos elevados y activos de riesgo más débiles.
Esperamos un respiro en algún momento. Anticipamos que habrá una resolución del conflicto, pero podría tardar varias semanas y tener un carácter intermitente. La narrativa para los mercados occidentales hasta ahora ha estado impulsada principalmente por el impacto del petróleo en la inflación y en una política monetaria restrictiva, así como en rendimientos más altos. La narrativa que está emergiendo ahora es el impacto a más largo plazo sobre el crecimiento global.
Una resolución en el próximo mes calmará los mercados de materias primas y reducirá los precios del petróleo. Aunque es probable que haya algunos efectos duraderos sobre la inflación a corto plazo, manteniendo a los bancos centrales en pausa por ahora, creemos que las preocupaciones sobre el crecimiento dominarán. Esto debería resultar en rendimientos de bonos más bajos a lo largo del trimestre. Los países con desafíos fiscales deberían ver curvas de rendimiento más pronunciadas, como en Francia, mientras que aquellos con una mejor situación fiscal, como Irlanda, deberían tener un mejor desempeño.
El dólar estadounidense se ha mantenido bastante estable, beneficiándose de una modesta demanda en flujos de aversión al riesgo en el contexto del conflicto en Oriente Medio. Como resultado, el dólar ha vuelto a acercarse al máximo reciente alrededor de 160 frente al yen japonés. Esta es una zona donde las autoridades japonesas han amenazado con intervenir. Una combinación de relajación de las tensiones geopolíticas y el temor a una intervención cambiaria debería provocar una depreciación del dólar estadounidense frente al yen.
En los mercados emergentes, los riesgos a la baja para el crecimiento global aumentarán las preocupaciones sobre los fundamentos crediticios, particularmente en las finanzas públicas. Probablemente veremos cierta ampliación de diferenciales como resultado, especialmente en aquellos países dependientes de las importaciones de energía, como Filipinas. La deuda de mercados emergentes en moneda local debería comportarse mejor que la denominada en moneda fuerte si el dólar estadounidense se debilita como esperamos. La deuda en moneda local de Brasil es nuestra opción preferida aquí, ya que Brasil es relativamente independiente en energía y la inflación sigue una trayectoria descendente.