
7 ENE, 2026
Por DPAM

Autor: Yves Ceelen, co-CEO de DPAM
Durante los últimos cinco años, la política fiscal ha desempeñado un papel dominante en la configuración de la dinámica económica global. Tras la pandemia de la COVID-19, los niveles de deuda a nivel global se dispararon hasta máximos sin precedentes, impulsados por intervenciones fiscales necesarias. Al mismo tiempo, el aumento de los tipos de interés ha incrementado de forma significativa los costes de servicio de la deuda, añadiendo una mayor presión sobre las finanzas públicas.
Se espera que esta tendencia continúe. El aumento del gasto en defensa en Europa y la implementación de la One Big Beautiful Bill (OBBB) probablemente mantendrán los déficits presupuestarios, dando lugar a una mayor acumulación de deuda. El servicio de esta deuda requiere medidas adicionales de liquidez, que pueden incluir tipos de interés más bajos, una expansión de los balances de los bancos centrales y ajustes en las operaciones del Tesoro. Estas acciones ponen de manifiesto hasta qué punto la economía financiera actual depende de mecanismos de apoyo continuos.
Aunque el crecimiento económico general de Estados Unidos parece resiliente, las disparidades subyacentes revelan una economía en forma de K: el 10% más rico mantiene un sólido poder de gasto y las grandes corporaciones invierten intensamente en inteligencia artificial, mientras que aproximadamente el 60% de los hogares estadounidenses vive al día y cerca del 40% de las pequeñas empresas cotizadas tiene dificultades para alcanzar la rentabilidad. La actual política monetaria restrictiva afecta de manera desproporcionada a los consumidores y a las pequeñas y medianas empresas, lo que sugiere que podrían ser necesarios ajustes de política antes de lo previsto.
Las posibles fuentes de liquidez adicional siguen siendo objeto de debate. Las recientes declaraciones del presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Williams, hicieron referencia a la flexibilización cuantitativa, que beneficiaría principalmente a los mercados financieros, mientras que el secretario del Tesoro, Bessent, defiende ajustes en el Supplementary Leverage Ratio reforzado, lo que permitiría a los bancos conceder más crédito a la economía real. Iniciativas monetarias y fiscales como la OBBB podrían conducir a un resultado más favorable para los republicanos en las próximas elecciones.
Las implicaciones de una mayor liquidez para los inversores incluyen una perspectiva favorable para la renta variable, los bonos de alto rendimiento, la deuda de mercados emergentes y tanto los metales preciosos como los industriales durante los próximos seis meses, acompañadas de una posible debilidad del dólar estadounidense.