
16 SEPT, 2025
Por M&G Investments

Autor: Stuart Rhodes, gestor de renta variable en M&G Investments
Las acciones con dividendo presentan varios atributos clave que les permiten añadir valor potencial a toda cartera de inversión. Para empezar, pueden proporcionar al inversor un flujo de ingresos estable, un aspecto especialmente atractivo durante fases de volatilidad en los mercados. Por otra parte, los dividendos crecientes pueden ofrecer protección frente a la inflación, y su reinversión permite sacar partido al poder de la capitalización compuesta a largo plazo. Un aspecto importante es que el crecimiento del dividendo también puede propiciar subidas de cotización. En su conjunto, creemos que estos factores convierten a la inversión en dividendo en una estrategia de inversión atractiva a largo plazo.
En un entorno de creciente inestabilidad geopolítica e incertidumbre macroeconómica, las estrategias de dividendo están ganando protagonismo en el marco de la búsqueda de seguridad por parte de los inversores.
Los dividendos pueden aportar cierta tranquilidad cuando los mercados pasan apuros, ya que esa renta puede amortiguar el efecto de eventuales caídas de cotización. Además, las acciones que reparten dividendo suelen ser de empresas estables, defensivas y bien gestionadas, y por ello menos volátiles que el mercado en general.
En nuestra opinión, la naturaleza fiable de los dividendos se pone de manifiesto en coyunturas complicadas. El dividendo aporta certidumbre en un mundo en que el crecimiento del capital está a la merced del sentimiento bursátil. Como reza el dicho, «más vale pájaro en mano que ciento volando», sobre todo durante fases difíciles.
Tras dos años de subidas bursátiles excepcionales, sobre todo en los Estados Unidos, es improbable que los mercados sigan mostrando una evolución tan favorable. En un mundo de menores rentabilidades, la renta cobra una importancia creciente y los dividendos representarán seguramente una mayor proporción de la rentabilidad total de las acciones en el futuro.
Un nuevo giro en los mercados podría potenciar el valor del reparto de dividendo. En los dos últimos años, el avance de las bolsas ha estado liderado por las tecnológicas estadounidenses de megacapitalización, y en particular por las «Siete Magníficas» (7M). Las estrategias de income han pasado apuros en un entorno de mercado tan estrecho, pero si el conjunto de acciones al frente del mercado se ensancha más allá de las 7M, las estrategias de dividendo (que tienden a ser más defensivas) podrían ofrecer ventajas de diversificación a los inversores.
Cabe afirmar que la actual incertidumbre en los mercados representa un entorno favorable para que los dividendos vuelvan a imponerse. Además de ofrecer seguridad potencial en mercados volátiles, el crecimiento consistente de los dividendos protege a los inversores de los estragos de una inflación persistente.
Además de ofrecer resiliencia a corto, la inversión en acciones con dividendo puede constituir una base sólida para la rentabilidad de la renta variable a largo plazo. Con el tiempo, un pequeño flujo de renta a día de hoy puede convertirse en una fuerte corriente de ingresos en el futuro. Reinvirtiendo los dividendos y aprovechando el poder de la capitalización compuesta, los inversores pueden conseguir ganancias significativas. La historia nos muestra que el dividendo es un importante motor de rentabilidad de la renta variable en el largo plazo.
En los últimos 25 años, la reinversión de dividendos ha representado más de la mitad de la rentabilidad total (la combinación de crecimiento del capital y renta) de las acciones globales, ilustrando las ventajas de la capitalización compuesta a lo largo del tiempo (gráfico 1). Un 56,1% de la rentabilidad del índice MSCI ACWI ha procedido de los dividendos, y un 43,9% de subidas de cotización1. Esto pone de relieve la importancia de los dividendos para los inversores con horizontes a largo plazo.

Los repartos también son importantes porque denotan la calidad de una empresa. Elevar el dividendo de manera consistente no es tarea fácil, ya que una compañía debe hacer crecer su negocio para soportar un flujo creciente de distribuciones a sus accionistas.
Así, el crecimiento del dividendo es una clara señal de disciplina de capital, de solidez financiera y de confianza del equipo directivo en las perspectivas de la compañía. Las empresas con dividendos crecientes suelen tener modelos de negocio sólidos, balances saneados y convicción en su crecimiento futuro. Asimismo, una política de dividendos crecientes demuestra el compromiso de la dirección con el valor para el accionista. Estas características son por lo general muy atractivas para los inversores.
1 Bloomberg, a 31 de mayo de 2025.
El valor de las inversiones fluctuará, lo cual provocará que el valor de las participaciones se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente. Las rentabilidades pasadas no son un indicativo de las rentabilidades futuras. Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión, ni como una recomendación de compra o venta de ningún valor o título específico.