La narrativa dominante de los mercados empezará a cambiar y la inflación dará paso al crecimiento. La inflación se irá reduciendo aunque, para nuestra decepción, lo hará lentamente, y dejará tras ella tipos de interés que se mantendrán más altos durante más tiempo. La clave reside en la inversión de la curva de la deuda pública estadounidense a 2 años/10 años que, en el momento de escribir este artículo (20 de noviembre), ha experimentado un descenso de 70 pb. Según nuestro análisis, se trata de un signo de fuerte recesión inminente.
El mundo nunca se las había visto con un contexto como el actual:
Ahogado por la deuda.
En vías de recuperación tras la COVID-19.
Saliendo de una situación de tipos de interés cero y QE que ha durado diez años.
Tratando de lidiar con la onda expansiva de la situación geopolítica en Rusia y China.
Nuestro pronóstico para 2023 es, pues, el siguiente:
El crédito investment grade rendirá por encima del high yield, mientras la deuda pública se estabiliza y la preocupación se traslada a los valores de crecimiento, generando una descompresión de los diferenciales.
Al crédito europeo le irá mejor que al estadounidense (es más barato, de mejor calidad y se beneficiaría de un hipotético cese de las hostilidades en Ucrania).
Las tasas de impago terminarán más altas (para el periodo 2023/2024) de lo que esperan los mercados debido a la intensidad de la recesión, a los muros de vencimiento de deuda de 2024 y a la baja calidad de los fundamentales de crédito en el mercado de préstamo apalancado.
La volatilidad se mantendrá elevada y se producirá una dispersión mucho mayor en los diferenciales del crédito con calificación B y BB a medida que se abra en el mercado la brecha entre ganadores y perdedores, en un contexto de recesión.