
30 DIC, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

Entre reuniones, conferencias y visitas a clientes, los profesionales de la industria de gestión de activos, y más aún los Sales Managers, pasan más tiempo en aeropuertos o estaciones de tren que en la oficina o en casa.
Visitar clientes en distintas partes del mundo, asistir a reuniones o conferencias internacionales… son algunas de las tareas diarias para muchos de estos profesionales. Este ritmo frenético plantea varias cuestiones claves: ¿Cómo logran compaginar su vida profesional con la personal? ¿Es posible encontrar un equilibrio? ¿Qué rutinas llevan a cabo para cuidarse física y mentalmente?
Estas preguntas se las hemos planteado a Patricia Molpeceres (AllianceBernstein), Pablo Martínez (Amiral Gestion), Carlos Moreno (Columbia Threadneedle) y Natalia Ortega (Rothschild & Co AM), quienes nos comparten sus trucos para maximizar el tiempo con la familia, evitar el desgaste y sacar el máximo partido a sus constantes desplazamientos.

Ser profesional de ventas de fondos de inversión es una tarea que requiere no solo de estar continuamente al día en conocimientos en el ámbito financiero, tanto desde el punto de vista macroeconómico como de producto y tendencias de mercado, sino también de desarrollar una capacidad importante para gestionar el tiempo y equilibrar la vida personal y profesional, dado que este rol, a menudo, implica un gran número de viajes profesionales. Esto es, sin duda, un tema desafiante, por lo que plantearse la mejor manera de compatibilizar la vida personal y profesional es un asunto a tener muy en cuenta. Mi experiencia personal es que, con una planificación adecuada y una mentalidad flexible, es posible encontrar el buscado equilibrio.
Para mí es básico, en la medida de lo posible, planificar con antelación tanto los compromisos laborales como los personales. Aunque ahora hay muchas herramientas de organización que pueden ser de gran ayuda, como calendarios digitales y aplicaciones de gestión de tareas, algunas de las cuales utilizo, he de decir que para mí sigue siendo tan importante o más mi agenda física porque memorizo mejor los eventos importantes, visualizo las semanas o meses completos mucho mejor y, además, me gusta mucho escribir a mano. La llevo siempre conmigo y ¡cada año para mi es un momentazo el comprar la del año siguiente!
La comunicación es otro aspecto crucial. Coordinar los viajes con la actividad de mi familia es fundamental y, aunque a veces no es posible, hay otras muchas que planificando con antelación llegamos a un equilibrio y todos contentos. Además, en la era digital, mantenerse en contacto durante los viajes es más fácil que nunca. Videollamadas, mensajes de texto y correos electrónicos ayudan mucho a no perderte lo que pasa en casa, aunque a veces mis hijos preferirían que no tuviera cobertura para no ser tan pesada. También he de decir que, al ser mis hijos ya adolescentes, y por tanto más independientes, ahora creo que en cierto aspecto viajo más tranquila porque ya no necesitan tanto mi presencia física para muchas tareas como cuando eran más pequeños. Y, más importante aún, mi marido viaja en general poco por trabajo, con lo que está en casa cuando yo no estoy.
Otra parte importante a planificar, y que el viajar constantemente te dificulta, es la actividad física o el deporte que para mí es importante tanto física como mentalmente. Aunque le dedico menos tiempo del que me gustaría, si haces un deporte dirigido, con clases, como hago yo, en concreto body pump, el viajar asiduamente hace que rompas la constancia muy a menudo y, en esto, hago verdaderos esfuerzos para no dejar pasar muchos días porque si no me cuesta muchísimo retomar.
Por último, pero no menos importante, el trabajo colaborativo es fundamental. Tengo la suerte de trabajar con un equipo en el que nos ayudamos los unos a los otros y, cuando uno no puede hacer un determinado viaje o le viene francamente mal por temas personales, estamos siempre abiertos a sustituirnos recíprocamente; y esto se agradece muchísimo.
En definitiva, buscar el equilibrio es un trabajo continuo al que merece la pena dedicarle tiempo y esfuerzo porque es una parte fundamental de nuestra calidad de vida.

“El viaje es conocimiento”, apuntaba oportunamente el barón Alexander von Humboldt. Algún ajolotado habrá que se tire la vida de arriba a abajo como hacemos los ventas que deteste viajar. Los que conozco, entre los que me incluyo, lo ven como un momio de nuestro oficio. La vida es tan efímera y el mundo tan basto, que huir de la monotonía por obligación del guión es una bendición. Hecho este preámbulo, conjugar una actividad profesional tan placentera como es viajar con tu vida personal es más que asequible, pero dejemos los trucos para más adelante.
El territorio por el que desarrollamos la actividad de Amiral Gestion comprende tres países: España, Portugal, Andorra y Francia (solo para ver a nuestros compañeros en París). Decía Unamuno acerca de nuestra rica diversidad geográfica y cultural, que "en España, los extremos se tocan." España es fascinante. Rebosa belleza e historia y nuestro don de gentes amansa hasta el germano más adusto. Si le añadimos la patria del fado (Portugal), la tierra de los seis valles (Andorra) y la tierra del vino (Francia) la exploración solo puede ser deleitable. Doy buena fe de la acertada decisión de Felipe II de hacer de la villa y corte una capital equidistante. La localización privilegiada de Madrid contribuye notablemente al menester de volver al hogar antes de que se olviden del semblante de uno tus seres queridos. Con respecto al calendario, uno ya ha aprendido que León se visita en primavera, Murcia en otoño y Canarias cuando sea, que para eso tiene el mejor clima del mundo. Las visitas a Portugal se concentran en la ciudad de las siete colinas (Lisboa) y en menor medida en la ciudad invicta (Oporto). Por último, queda el microestado pirenaico, cuya única salvedad es lo pesado que se hace llegar. Todo lo demás son ventajas, ya me entienden. Las fugaces visitas a París son siempre jornadas maratonianas en donde aprovechar para reunirnos con los diferentes equipos de gestión y ventas, que salvo el gozo culinario -bendita nouvelle cuisine- nos priva de deambular por sus museos y majestuosa arquitectura Haussmanniana.
Siguiendo a pies juntillas el refrán popular de que "quien bien come y bien bebe, bien hace lo que debe”, y como amante de la gastronomía que soy, procuro conjugar los viajes por la Península con visitas gastronómicas en compañía de clientes y amigos. Lo que realmente consolida una relación profesional es ser uno mismo, compartir nuestras alegrías y penas, y una buena mesa -con mantel- propicia este entendimiento. En cuanto a trucos que armonicen la exploración comercial que precisamos, nada como una esposa comprensiva, algo de ayuda externa, evitar las pernoctaciones innecesarias y más en fechas señaladas, mucha antelación y preparación y no perder nunca un tren aplicando una máxima que a cualquier inversor le granjeará buenas rentabilidades: ir por la vida con margen de seguridad.

A pesar de la gran flexibilidad que se nos presupone, lo cierto es que no puedes aportar mucho a la agenda familiar. Y si, digo bien agenda, porque imagino que muchos de los que lean esto tendrán como nosotros tenemos una agenda compartida en casa.
Y es que después de más de 10 años que llevo haciendo este trabajo en el que pasas más tiempo fuera de la oficina que sentado en tu silla, sigo sin saber cómo hacerlo mejor. Quizás todo sea un tema de organización y quedaría muy bien si dijera que mi organización es tal que me da tiempo a ayudar en casa, recoger a mi hija todos los días del colegio y hacer los deberes con ella… pero me temo que estaría faltando a la verdad. La verdad es que sin ayuda de mi mujer/pareja/partner no sería posible hacer lo que hago. Ella es la que está siempre ahí para poner orden en nuestra "agenda casera" y es el ancla que nuestra familia necesita.
Que ¿cómo compagino mi vida profesional con la personal? Trato de gestionar mi agenda con reuniones, viajes, charlas de la manera más espaciada posible porque luego ya irán surgiendo cosas por el camino, leo libros o escucho charlas de cómo gestionar tu tiempo o aprende a gestionar tu agenda. Planifico los viajes y reuniones con mínimo un mes de antelación, etc… que es lo que imagino que hacemos todos, pero me sería imposible dar ni un solo consejo en este tema a nadie.
Este trabajo tiene su parte más bonita que es estar con clientes en otras ciudades donde siempre nos sentimos muy bien recibidos y acogidos, y donde se ve que agradecen nuestra visita, eso es algo bonito y muy gratificante; pero me temo que eso no es compatible con una conciliación de la vida familiar plena.
Pero el estar menos tiempo en casa te ayuda a valorar mucho más cuando estás en ella y con ellos, tratas que ese tiempo sea de mayor calidad, comparándolo con las noches de sándwich y tortilla en la habitación del hotel solo, o en viajes de avión o tren a horas intempestivas en las que estás tú solo en la estación/aeropuerto y donde un libro o Netflix es tu mejor aliado o compañero.
En definitiva, trato de hacerlo lo mejor posible, aunque me temo que nunca será lo perfecto.

Creo que hoy en día los jóvenes, especialmente quienes tenemos responsabilidades laborales y familiares, cargamos con un peso considerable al intentar equilibrar nuestra vida profesional, las tareas de casa y el cuidado de nuestros hijos. Sin embargo, siempre he considerado que la clave para gestionar todo esto está en la organización.
Conciliar mi vida profesional con la personal, especialmente con los viajes frecuentes que exige mi trabajo, ha sido todo un reto. No obstante, he aprendido a hacerlo con una planificación cuidadosa. Utilizo herramientas como calendarios compartidos y aplicaciones de gestión del tiempo que me permiten organizar mi agenda de manera eficiente. Esto me ayuda a optimizar mis desplazamientos y aprovechar al máximo cada momento del día.
Lo más importante es no desperdiciar el tiempo. Por ejemplo, cuando estoy en el tren o en un avión, aprovecho esos momentos para adelantar trabajo: responder correos, ponerme al día con proyectos o revisar información importante. Así, aunque esté viajando, sigo avanzando en mis responsabilidades y no dejo que esos momentos sean improductivos.
Además, durante los viajes trato de encontrar tiempo para cuidar de mí misma. Hacer deporte o leer, aunque sea un rato corto, me ayuda a recargar energías y mantener un equilibrio emocional. El autocuidado es fundamental para sentirme bien y poder gestionar tanto mi vida profesional como personal. Si no me cuido a mí misma, no podría rendir de la mejor manera en ninguno de los dos aspectos de mi vida.
También reconozco que contar con apoyo en casa es esencial. Tener cierta ayuda para las tareas domésticas o la ayuda de algún familiar en el cuidado de los niños me permite delegar ciertas responsabilidades y tener el espacio necesario para concentrarme en mi trabajo. Esta ayuda es clave para que todo funcione, tanto en el ámbito laboral como en el personal. Sin ella, sería mucho más difícil mantener ese equilibrio.
Al final, lo más importante ha sido encontrar una buena organización. Planificar con anticipación, aprovechar cada momento libre y comunicarme de manera efectiva con mi entorno, tanto laboral como personal, es lo que me ha permitido que ambas áreas de mi vida estén bien alineadas y no interfieran entre sí.
En resumen, la conciliación entre el trabajo y la vida personal es un desafío constante, pero posible si se gestiona bien. Organizar mi tiempo, utilizar herramientas adecuadas, aprovechar cada minuto y buscar momentos para mí misma son algunas de las claves que me han ayudado a mantener ese equilibrio. La vida moderna puede ser muchas veces abrumadora pero, con las estrategias correctas, es posible lograr una armonía entre lo personal y lo profesional.