
7 NOV, 2023
Por Leticia Rial de RankiaPro

El acercamiento del cierre del año no ha traído consigo mayor claridad, sino que ha intensificado la incertidumbre en los últimos tiempos. Esto ha convertido la tarea de anticipar cómo se desarrollará el tránsito de 2023 a 2024 en una empresa sumamente desafiante. No obstante, el horizonte para el próximo año parece ser más definido: se perfilan riesgos de recesión de mayor envergadura en Estados Unidos y Europa hacia el final del primer trimestre, además de un menor crecimiento a nivel mundial, entre otros factores.
A continuación, Benjamin Melman (Edmond de Rothschild Asset Management), comparte su perspectiva en relación a los peligros que deben ser considerados en el último trimestre del año.

En claro contraste con EE.UU., China y Europa han experimentado un marcado retroceso económico. El crecimiento en EE.UU. está superando incluso las expectativas más optimistas, pero China se enfrenta a signos crecientes de deflación y Europa, como mínimo, se acerca al territorio de la contracción.
Europa tendrá que hacer frente a las extremadamente débiles tasas de crecimiento de China. El crecimiento sólo tocará fondo cuando Pekín consiga dar la vuelta al mercado inmobiliario. Hasta ahora no lo ha conseguido. Las perspectivas para Europa aún no son seguras, pero habrá que vigilar de cerca la zona.
Con ello, aumenta la incertidumbre sobre las perspectivas de beneficios europeos, pero sería peligroso sacar conclusiones precipitadas. Esperaremos a disponer de más información antes de evaluar estos nuevos riesgos. Sin embargo, mientras tanto, los datos disponibles nos hacen preferir la renta variable estadounidense a la europea.
Hemos mantenido nuestra exposición a la renta variable china porque existe presión sobre Pekín para que apueste por más estímulos, las valoraciones son baratas y los inversores están infraponderados en China. Existe un importante potencial de rebote, pero la inversión sigue siendo especulativa.
En el entorno actual, más incierto y frágil, estamos aumentando la exposición a la atención sanitaria. El sector es sólo marginalmente sensible a los problemas económicos actuales. Además, su rentabilidad ha sido significativamente inferior desde principios de 2023.