
3 MAR, 2026
Por Federated Hermes

Autora: Deborah A. Cunningham, CFA, CIO Global Mercados de Liquidez de Federated Hermes
Hay dos formas en que puede concluir un acontecimiento extraordinario: volviendo al punto de partida o creando un nuevo statu quo. En finanzas, lo segundo es poco habitual, pero creemos que 2026 se perfila como un año así para los mercados monetarios.
Muchos coincidirán en que el comportamiento conjunto de los fondos monetarios desde mediados de 2022 ha sido, sin duda, extraordinario, impulsado por las subidas de tipos de la Reserva Federal, que han llevado sus rendimientos a los niveles más altos en décadas. El cénit de estos rendimientos se alcanzó al año siguiente, cuando el rango objetivo de los fondos federales alcanzó el 5,25-5,50% y el índice Crane 100 Money Fund Index tocó el 5,20%. Los flujos hacia los fondos monetarios se dispararon, elevando los activos bajo gestión (AUM) a máximos históricos.
Pero aquí es donde la situación se vuelve interesante. La lógica indicaría que los flujos deberían revertirse cuando la Fed cambió de rumbo y comenzó a recortar tipos. Sin embargo, incluso después bajadas de 150 puntos básicos desde 2023, los activos bajo gestión de los fondos monetarios han seguido creciendo, alcanzando nuevos máximos en febrero: 7,8 billones de dólares según iMoneyNet y 8,2 billones según Crane Data, que emplea una metodología distinta para su cálculo.
Como ya hemos señalado anteriormente, esto se debe en parte a que la estructura escalonada de vencimientos de los fondos monetarios ha permitido mantener rendimientos por encima de los del mercado directo de letras del Tesoro. No obstante, esa no sería toda la explicación. Han pasado ya dos meses y medio desde el último recorte de tipos, el 17 de diciembre, y las suscripciones continúan. Además, los inversores suelen reembolsar parte de sus posiciones en fondos monetarios durante el primer trimestre del año, tras el repunte estacional de diciembre y en previsión de los pagos fiscales. El año pasado no fue así, ya que los activos aumentaron durante esos tres meses. Y probablemente tampoco lo será este año, si marzo mantiene la tendencia de entradas registrada en enero y febrero.
¿A qué se debe este fenómeno? Creemos que a los inversores les gusta la «nueva normalidad», al darse cuenta de que los rendimientos de la liquidez podrían seguir siendo competitivos incluso si la Fed baja los tipos medio punto porcentual este año, tal y como previó en diciembre. Esto no es importante «solo» por la rentabilidad, sino porque la gestión del efectivo tiende a funcionar mejor cuando los rendimientos son bastante estables, ya que lo que prima es la búsqueda de la estabilidad. Creemos, y los datos de suscripciones parecen respaldarlo, que los inversores aprecian la sostenibilidad potencial de los rendimientos «benévolos y normales» tanto como apreciaron los elevados rendimientos de 2023, que la Fed nunca concibió como duraderos. Puede que sea una ilusión, pero no nos sorprendería que los fondos monetarios mantuvieran su actual popularidad generalizada durante mucho tiempo.
Y no olvidemos la incertidumbre que rodea el futuro de la Reserva Federal, la economía estadounidense y la geopolítica, una vibración negativa colectiva que a menudo lleva a los inversores a buscar refugios más seguros.