
4 JUL, 2025

Autor: Mauro Valle, responsable de renta fija en Generali AM (Generali Investments)
El reciente estrechamiento del diferencial BTP-Bund hasta los 100 puntos básicos (un nivel no visto desde septiembre de 2021) estuvo impulsado por una serie de factores positivos. El crecimiento económico italiano en los últimos años ha sido sólido, superando la media de la zona del euro, lo que ha contribuido a estabilizar la ratio deuda/PIB. A ello ha contribuido una política presupuestaria que ha mantenido el gasto público bajo control. El déficit de Italia para 2024 fue mejor de lo previsto, un 3,4%, y se prevé una ligera mejora para 2025. Esta evolución ha sido reconocida por las agencias de calificación, como demuestra la reciente subida de la calificación soberana de Italia a BBB+ por parte de S&P.
La marca de los 100 puntos básicos es un umbral técnico importante y, durante la última década, los BTP no han logrado consolidarse por debajo de ella. La posibilidad de que los spreads se mantengan en este nivel o por debajo de él dependerá de dos condiciones clave:
Otro elemento importante es el cambio de la dinámica fiscal en la eurozona. El gasto público está aumentando en varios países, no sólo en Francia, sino también en Alemania, que ha anunciado inversiones en defensa e infraestructuras. Esta convergencia fiscal contribuye a reducir el riesgo de divergencia de los tipos soberanos, prestando apoyo a los bonos periféricos.
Aunque los spreads italianos actuales son menos atractivos desde un punto de vista histórico, creemos que son sostenibles y que el buen comportamiento de los BTP puede continuar a medio y largo plazo. Un diferencial inferior a 100 puntos básicos no es en sí mismo una razón para reducir la exposición. El principal riesgo reside en la volatilidad del mercado, como se vio en abril, cuando el anuncio de Trump de nuevos aranceles empujó el spread a 130 puntos básicos. Fundamentalmente, los BTP siguen respaldados, aunque la volatilidad puede justificar algún ajuste de las posiciones en spreads.
En el caso de los Bunds, un crecimiento modesto y una inflación cercana al objetivo del 2% del BCE deberían permitir nuevos recortes de tipos. Los rendimientos superiores al 2,5% ofrecen oportunidades de exposición moderada a los tipos de interés. Por el contrario, la Reserva Federal se mantiene prudente y considera que los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años son neutrales en torno al 4,5%, a menos que el mercado laboral se debilite.