
Actualizado:
5 OCT, 2026
Por RankiaPro

Cada primer lunes de octubre, el Día de la Educación Financiera recuerda que la cultura financiera sigue siendo una asignatura pendiente en España. Para los profesionales de la inversión, la cuestión va más allá de los conocimientos básicos: la formación continua es hoy una exigencia competitiva y regulatoria.
Mercados más complejos, nuevos vehículos de inversión y un marco normativo en constante cambio obligan a selectores de fondos, gestores y asesores a actualizar sus conocimientos de forma permanente.
El Día de la Educación Financiera se celebra este lunes 5 de octubre bajo el lema «Ahorra. Invierte. Avanza». La iniciativa, cuya primera edición tuvo lugar en 2015, la impulsan el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa como promotores del Plan de Educación Financiera.
El acto institucional se celebra en el Palacio de la Bolsa de Madrid. El lema de este año pone el foco en el paso del ahorro a la inversión, un debate que conecta con la estrategia de la Comisión Europea para la Unión de Ahorros e Inversiones, presentada en 2025.
La referencia es la Encuesta de Competencias Financieras que elabora el Banco de España, en colaboración con la CNMV, aproximadamente cada cinco años. Mide los conocimientos básicos de la población adulta con tres preguntas sobre inflación, interés compuesto y diversificación del riesgo. En la última edición, solo el 19% de los adultos acertó las tres preguntas.
| Concepto evaluado | Respuestas correctas |
|---|---|
| Inflación | 65% |
| Tipo de interés compuesto | 41% |
| Diversificación del riesgo | 52% |
| Las tres preguntas | 19% |
Estos datos explican por qué el asesoramiento profesional tiene tanto peso en la canalización del ahorro hacia la inversión. Y también por qué el nivel de exigencia sobre quienes asesoran es cada vez mayor.
La educación financiera se percibe a menudo como un conocimiento básico para principiantes. Para los profesionales de la inversión experimentados es mucho más que eso: un proceso continuo de actualización y mejora del criterio. La complejidad de los instrumentos y el escrutinio de reguladores y clientes exigen dominar la teoría y la práctica de los mercados.
Además, la formación es una obligación normativa. Desde la entrada en vigor de MiFID II en enero de 2018, el personal que informa o asesora sobre productos de inversión debe acreditar conocimientos y competencia, y la Guía Técnica 4/2017 de la CNMV exige mantenerlos al día mediante formación continua para la recertificación MiFID II.
La mejor inversión que puedes hacer es en ti mismo. Cuanto más aprendes, más ganas.
Warren Buffett
De los gestores de activos, en concreto, se espera que construyan carteras que no solo ofrezcan rentabilidad, sino que también cumplan los requisitos normativos y los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG). La formación continua les permite seguir de cerca los cambios regulatorios, las nuevas clases de activos y las estrategias innovadoras.
Una de las principales funciones de los selectores de fondos es identificar y mitigar el riesgo mientras buscan rentabilidad. Entender a fondo los riesgos de mercado, de crédito o de liquidez es imprescindible para decidir con criterio. La formación avanzada ayuda a entender los modelos de riesgo, la diversificación y riesgos emergentes como las ciberamenazas o la geopolítica.
Además, la comprensión de las finanzas conductuales permite anticipar las reacciones del mercado, la psicología del inversor y el comportamiento de rebaño, factores críticos en periodos de volatilidad. Con una formación continua, los selectores de fondos pueden proteger el capital y optimizar la rentabilidad a largo plazo para sus clientes.
La tecnología está transformando el sector financiero a gran velocidad. Del blockchain a la inteligencia artificial (IA), las nuevas herramientas permiten automatizar procesos, analizar grandes volúmenes de datos y extraer conclusiones útiles. Pero sacarles partido requiere una base formativa sólida.
El auge de la inversión algorítmica, los roboadvisors y el análisis predictivo ha añadido complejidad al proceso de inversión. Sin formación continua, el profesional pierde ventaja competitiva. Quienes se mantienen al día en los avances fintech no solo ganan eficiencia operativa, sino que pueden construir propuestas de valor diferenciadas para sus clientes.
Las preferencias de los inversores evolucionan y los profesionales deben seguirles el ritmo. El interés por la inversión sostenible y de impacto ha llevado a selectores de fondos y gestores a revisar las carteras tradicionales. La formación les permite evaluar estas nuevas propuestas y ofrecer soluciones a medida.
A la vez, los clientes están mejor informados y exigen más transparencia. Los profesionales con conocimientos sólidos y actualizados se comunican mejor con ellos, generan confianza y alinean las estrategias de inversión con sus objetivos.
Para los profesionales de la inversión, la educación financiera no es opcional, sino una necesidad estratégica. Permite tomar mejores decisiones, gestionar los riesgos, incorporar nuevas tecnologías y responder a las necesidades cambiantes de los clientes, además de cumplir con las exigencias de formación de MiFID II.
En unos mercados cada vez más interconectados, el aprendizaje permanente es lo que mantiene la especialización. Los profesionales que lo priorizan no solo protegen su propio recorrido, sino que contribuyen a un ecosistema financiero más sólido, innovador y centrado en el cliente.
En RankiaPro, con motivo de la celebración del Día de la Educación Financiera en 2026, hemos preguntado a asesores financieros, banqueros privados, gestores y formadores cómo ha mejorado la educación financiera en España en la última década. Los profesionales coindicen en que nuestro país ha mejorado su cultura financiera en los últimos diez años, pero advierten de que el ahorro sigue concentrado en depósitos, persisten brechas importantes y el gran reto es trasladar el conocimiento a la práctica.