
Actualizado:
31 ENE, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

En el amplio universo financiero, los family office han emergido como actores clave desempeñando un papel crucial en la gestión y preservación de la riqueza de las familias con un gran patrimonio. Estas entidades especializadas van más allá de los servicios bancarios tradicionales, proporcionando soluciones personalizadas para las complejas necesidades financieras de las familias a lo largo del tiempo.
Un family office es una entidad privada encargada de gestionar las finanzas y los asuntos patrimoniales de una familia con un patrimonio elevado. Su objetivo principal es consolidar y preservar la riqueza a lo largo de generaciones, proporcionando servicios que van desde la gestión de inversiones hasta la planificación patrimonial y la asesoría legal.
Existen dos tipos principales de family office:
Para los SFO, a partir de 100 millones de euros la estructura puede tener sentido. Sin embargo, seguiría siendo una cantidad en donde los costes en relación a lo que genera el patrimonio serian relativamente elevados, según afirman desde Creand WM. Mientras que en un MFO los costes de la estructura están mucho más repartidos, lo que crea economías de escala y permite tener mejores recursos. En este caso, "los clientes pueden tener entre 5 y 100 millones de euros y recibir un servicio similar o mejor al que tendrían con su propio single family-office, a un coste bastante menor", señalan desde la firma.
Estas entidades ofrecen una amplia gama de servicios adaptados a las necesidades particulares de cada familia. Entre ellos, destacan los siguientes:
Aunque esta tipología de entidades ofrecen numerosas ventajas, enfrentan desafíos como la gestión de la complejidad de las estructuras familiares y la adaptación a cambios en el entorno económico y normativo.
En cuanto a tendencias, se observa un aumento en la demanda de family offices sostenibles, que incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus estrategias de inversión.